martes, 29 de junio de 2010
Vamos México, ¿si se puede?
El futbol es llamado, y con razón, el “El deporte del hombre” despierta pasiones, crea sueños y reaviva esperanzas. Por la misma razón, los destruye, los aplasta y los hace trizas inmisericordemente.
Tan importante es éste deporte que resulta imposible separarlo de otros temas, y en México es común, sobre todo en este torneo mundialista, que los gobernantes, tan desprestigiados ya, se quieran subir al carro de la selección mexicana para revitalizar su imagen, llamar a la unidad nacional, ¿y por qué no? atraer una buena cantidad de votos hacia sus arcas al mismo tiempo que intentan contener las pasiones nacionales, pues en México la línea que divide política y pasión futbolera es tenue.
El gobierno federal, las grandes televisoras y el resto de los consorcios millonarios que monopolizan la riqueza en un país con 70 millones de pobres cada día más inconformes y por ende más difíciles de controlar, manipularon la imagen de la selección mimetizando ésta con la realidad nacional y apostando a que los logros del seleccionado serían asumidos como los logros de todo un país.
Triste apuesta, pues más pronto que tarde descubrimos que el deporte mexicano no gira en una órbita distinta a la del resto de la nación, por el contrario, sufre de los mismos males: compadrazgos, amiguismos, corruptelas, improvisaciones y cinismos por parte de sus protagonistas directos: los jugadores, y de sus directivos, a los cuales sólo les interesan las ganancias que dan los patrocinios.
El tri cayó estrepitosamente 3-1 ante un seleccionado argentino que a todas luces fue superior. Y de manera casi inmediata, esa afición a la que se le hizo creer que México ganaría no menos que la copa del mundo sufrió un golpe de realidad.
Es cierto, muchos países habían vuelto a casa antes de lo previsto, pero resulta muy diferente una decepción deportiva bajo las condiciones socioeconómicas de Suiza en que el deporte es un simple entretenimiento separado de la política doméstica, que en México donde un pueblo con tantas carencias no tiene más camino que basar sus esperanzas en los seleccionados, triste realidad, pero realidad al fin.
La élite nacional apoyada por los medios de comunicación hizo una mala apuesta y salió trasquilada, pues al hermanarse con la selección mexicana se volvieron albaceas de sus victorias pero también de sus derrotas, y la derrota de México fue grande y ridícula.
Ahora la sociedad busca chivos expiatorios “el Bofo” y “el Guille” son sus primeras víctimas, pero en el fondo saben que si alguien es el culpable de sus desencantos es ese sistema de corrupción, elitismo e indiferencia que permea toda la realidad nacional.
Sin embargo, la inocencia de un pueblo que solía creer sin chistar todo lo que vociferaban los medios de comunicación se agota, proceso que se acelera gracias a circunstancias que parecen tan triviales como un juego de futbol, y por ende cada vez resulta más difícil convencer a una sociedad de que a pesar de su propia experiencia todo va viento en popa
El vaso del hartazgo lleno ya por la violencia, la pobreza, la corrupción y otra serie de males que aquejan a la nación está a punto de desbordarse, y la decepción futbolística es una gota más que debemos agregar.
Antes que solucionar los problemas de fondo, se ha optado, como es tradición, por un cambio de imagen, y no será raro escuchar algún funcionario de la Federación Mexicana de Futbol alegar que no se perdió contra Argentina y que más bien todo es un problema de percepción.
México está a punto de caer por un abismo y aquellos que manejan el carro, en lugar de virar, han decido gritar a los cuatro vientos que el desfiladero no existe esperando que si lo hacen con suficiente fuerza éste desparezca, lo siento, pero este ciudadano no cree en los milagros, así como nunca creyó que el patético tri pudiese ser campeón del mundo con sólo gritar “¡vamos México, si se puede!”
miércoles, 9 de junio de 2010
Carta al presidente
ESTA ES UNA CAETA QUE UNA MADRE DE TORREON ESCRIBE AL PRESIDENTE, OJALÁ PUEDAN ECHARLE UN OJO, ESTÁ INTERESANTE.
Torreón; coah. a 30 de Mayo de 2010.
Alzo la voz y grito a los cuatro vientos; para hacer de su conocimiento que estoy pasando los peores días de mi vida. No doy crédito a lo que mis ojos ven, a lo que mis oídos escuchan, a lo que mi boca pronuncia; no doy crédito a lo que mis manos han dejado de hacer; al odio, resentimiento e impotencia que ha acumulado mi corazón.
Sobre todo a la impotencia que siento al no poder hacer nada, ante el miedo con el cual los laguneros vivimos, ver como la economía de la ciudad esta por los suelos, el como la juventud ha decidido esconderse en su casa, evitar todo tipo de diversiones fuera de ella, las calles vacías a partir de las nueve de la noche, restaurantes y bares cerrados, todo gracias a la ola de inseguridad por la cual pasamos.
Quiero invitarlo a usted y a su familia a pasar unos días en Torreón; a hospedarse en el Hotel Holiday Inn de Independencia; para que durante la madrugada escuche por mas de cuarenta minutos como policías y sicarios luchan por sus vidas; entre disparos, bazucasos y granadas.
Lo invito a dar un paseo por la ciudad; para que sus ojos presencien como en los semáforos; delincuentes a mano armada bajan a las personas de sus vehículos, y como los carros vecinos huyen del lugar, sin poder ayudar a las personas agredidas por el miedo.
Invito a su esposa;
A sus hijos los invito a participar en el último simulacro en el que mis hijos participaron en el colegio; se me hace un nudo en la garganta y no puedo evitar que las lágrimas se rueden por mis mejillas al recordar como mis hijos me contaban de lo que había tratado el simulacro….
De cómo su maestro cerraba con llave la puerta del salón y tapaba con papel la ventana de la misma; de como pecho tierra tenían que llegar hasta el closet del salón y esconderse rápidamente y sin hacer ruido, de cómo debían sentarse todos amontonados y tapar con sus manos sus ojos; mamá dijo mi hija de 6 años “estaba prohibido empujarse, también hacer ruido y destaparse los ojos, dos de mis compañeras se pusieron muy nerviosas y lloraban mucho, mi maestro las tuvo que abrazar y meterlas debajo del escritorio”.
Lo invito a mi casa; para que vea como mi hijo de 7 años corre todas las madrugadas a dormir a mi cama desde hace tres semanas; como llora recordando la plática de sus amigos hablando de pura delincuencia y balaceras, de cómo me dice “mamá, lo que se oye son balazos?”…..se me hace injusto, que mi hijo no tenga un sueño placentero; que viva con miedo y no hable de juegos….
Lo invito a caminar junto a mi esposo, del estacionamiento al trabajo y tener que correr en plenas 9:00 de la mañana por que policías y ladrones se dan de balazos a menos de
Lo invito a mi ciudad; para que vea como tres ciudades hermanas se separan por la ola de violencia, miles de personas con temor de ser asaltados, secuestrados, baleados, o incluso por temor a morir ya no van de una ciudad a otra.
Sr. Presidente; mientras usted y su gabinete andaban de jira por países europeos, intercambiando banderas; durante su visita a Estados Unidos; y sus reuniones y cenas de gala con el Presidente Barack Obama.
Torreón estaba de luto; los corazones de los laguneros estaban tristes…nueve madres recibían la noticia de la muerte de sus hijos; y mas de diez iban directo a la sala de urgencias de los diferentes hospitales de la ciudad…En la madrugada de ese día; durante la inauguración de un bar, tres camionetas llegaron a balear el lugar, sin importar que la mayoría de la gente que estaba en el lugar eran jóvenes inocentes y estudiantes modelos con una vida por delante y que en ese momento terminaba de tajo.
No es la primera vez que pasa; pues meses atrás pasamos por lo mismo; al recibir la noticia de lo sucedido en el Bar Ferri, donde otros tantos jóvenes y trabajadores del lugar, incluso transeúntes… perdieron la vida.
Alzo la voz y grito a los cuatro vientos, para que esto termine!!!
Alzo la voz y grito a los cuatro vientos; para pedir la paz!!!
Alzo la voz y grito a los cuatro vientos; para pedir a todos los Laguneros de las tres ciudades hermanas que no nos callemos y unamos nuestras voces hasta que usted nos escuche…
Sr. Presidente Felipe Calderón, en esta ocasión he hablado por mi, por mi sentir, por mi sufrimiento, pero estoy segura que miles de laguneros sienten y viven lo que yo. Por favor, escuche mi voz, escuche mi petición…..
Creo fielmente en lo que usted dijo durante la ceremonia de máximos honores militares a los 12 caudillos insurgentes y aplaudo sus palabras, por tales motivos las anexo a mi escrito:
México es un país soberano, libre y capaz de elegir su propio destino, así como una nación democrática en la que existen toda clase de opiniones.
"Existe libertad de opinar, de criticar, de sentir, libertad de organizarse para luchar por las ideas, libertad de elegir a los gobernantes y representantes".
Se cuenta, con un sistema político de peso y contrapeso que equilibra el ejercicio del poder y que es el antídoto más eficaz de las decisiones arbitrarias.
Son muchos y vivos los motivos por los que "nos sentimos orgullosos de ser mexicanos, orgullosos de nuestros héroes, de nuestras raíces y de nuestra historia".
"Nos ha tocado vivir en esta Patria independiente y tenemos el privilegio de vivir por ella, de luchar por ella, de engrandecerla, de protegerla, de construirla día con día, cada quien en su trabajo, en su escuela y en su servicio".
no permita que crea que sus palabras son parte solo de un discurso, y que mi carta sea una petición mas sin cumplir.
Sin más por el momento, le agradezco el tiempo que se tome en leerla, y espero tener suerte de poder hablar con usted
Dios lo bendiga a usted y su familia.
Atentamente.-
sábado, 26 de septiembre de 2009
El descaro total?
El pueblo que no lucha por su libertad merece ser esclavo!!!
los invito a ver el despilfarro de la llamada mansión de los excesos haciendo click en el link:
http://experiencia.indigobrainmedia.com/web/reporte/edicion147/#1/1
sábado, 12 de septiembre de 2009
¿Si los pobres ahorraran?

miércoles, 9 de septiembre de 2009
Más impuestos ¿un nuevo sacrificio?
Este tipo de medidas resultan intolerables o cuando menos así debiera de ser, para una sociedad cada vez más empobrecida, y que a pesar de que debe de soportar el peso de un modelo económico fracasado y que propicia la desigualdad, se le pide un nuevo sacrificio por medio del pago de impuestos.
¿Cómo puede ser que en un sistema democrático medidas tan poco favorables a la sociedad se apliquen? Me parece que una de las respuestas (entre muchas otras) es: los grandes salarios que recibe nuestra clase dirigente,
Resulta fácil pedir un sacrificio cuando la clase dirigente tiene salarios exorbitantes, así un diputado recibe 150,000, al mes, el presidente de la república 200, 000, un Juez de la Suprema Corte 670,000, entre otros.
De modo que un 2% en alimentos resulta irrisorio para ellos, ¿y un aumento en la gasolina afecta a nuestros gobernantes?es claro que no, pues cada uno de ellos reciben subsidios para gasolina, de modo que al final cada uno de nosotros termina pagando no sólo nuestro propio consumo sino el de nuestros representantes.
El meollo del asunto es que si en México tenemos, cuando menos, un 60% de los habitantes en la pobreza, sus representantes deberían de ser mayoría en las cámaras sin embargo no es así, y en caso de que alguno de ellos llegue al congreso, los grandes salarios y prestaciones terminan por extraerlo de su clase social original y por ende deja de ver por los intereses de las personas que lo pusieron en el lugar, y en tanto que ahora pertenece a las clases acomodadas será el representantes de ellas.
Es fácil desmantelar los servicios básicos (salud, educación, etc.) cuando no los utilizas, es sencillo implantar impuestos cuando no los sufres, y es aun más fácil dominar a un pueblo cuando este no lucha por su libertad.
¿Qué hacer entonces para no tener que sufrir más un gobierno que no vela por el bienestar de la mayoría de sus ciudadanos?

